CANAL DE CASTILLA – Navegando tierra adentro

1. Antecedentes
2. El proyecto
3. Las obras
4. Se acaba el dinero
5. Datos técnicos
6. La navegación
7. La barcaza
8. Decadencia
9. Otros usos del agua
10. Motor de desarrollo
11. Turismo
12. Los nuevos barcos

Dice la escritora noruega de viajes Erika Fatland, que “Se viaja más, pero todos van a los mismos sitios e ignoran el mundo”.

Seguramente eso en lo que pasa con monumentos o lugares como del que aquí vamos a escribir, pero siempre hay tiempo y ocasión para ver y disfrutar de lugares a los que normalmente no prestamos mucha atención, bien porque están cercanos, y ya lo haremos algún día, o porque preferimos ver otros que son más populares o más renombrados.

Uno de estos lugares es el Canal de Castilla, una grandiosa obra de ingeniería de mediados del siglo XVIII, que discurre por las provincias de Burgos, Palencia y Valladolid.

Antecedentes

Castilla ha sido la primera región española productora de cereales desde hace siglos, no obstante, tenía serios problemas para exportar sus excedentes por el puerto de Santander que era el lugar más cercano de embarque.

El motivo era la lentitud de los medios de transporte que se usaban, carros y caballerías, a lo que había que añadir el mal estado de los caminos y las dificultades orográficas que presentaba la cordillera Cantábrica

Hay constancia de algunos proyectos hidráulicos para esta zona en los siglos XVI y XVII, que no terminaron de cuajar, pero que recogían la inquietud que existía para solucionar esa carencia.

Ya decía Gaspar Melchor de Jovellanos que, si una fanega de trigo se vendiese en Palencia a seis reales, cuando llegaba a Santander valía 22, con lo que los granos extranjeros llegaban por mar más baratos que los de Castilla por tierra.

El proyecto

El Marqués de la Ensenada, uno de los principales ministros de la época, propone al Rey Fernando VI, realizar las obras a imagen de las que se estaban haciendo en varios estados europeos, principalmente en Francia.

Antonio de Ulloa, ingeniero naval y uno de los principales colaboradores del Marqués, es enviado a Francia con el encargo de “espiar” las obras hidráulicas que se estaban llevando a cabo, especialmente en la zona del Languedoc, donde se estaba construyendo un canal, hoy llamado “Canal du Midi”.

Después de su recorrido por el sur de Francia, Ulloa va a París para contratar al ingeniero hidráulico francés, Carlos Lemaur, personaje que llegaría a ser oficial del ejercito español, para que evalúe las posibilidades que ofrecían los ríos Carrión y Pisuerga.

Lemaur valora positivamente la idea y realiza un estudio que fue aprovechado por Ulloa para elaborar un proyecto llamado “Proyecto General de los Canales de Navegación y Riego para los Reinos de Castilla y León”.

En origen, la idea pretendía unir Segovia con Reinosa, cruzando la cordillera Cantábrica para llegar a Santander, que como se ha dicho, era el puerto por el que salían las mercancías de Castilla para su exportación.

Las obras

De los cuatro ramales que estaban previstos en el proyecto solamente se hacen tres, que tienen la figura de una “Y” invertida.

En 1753, el 16 de julio, comienzan las obras, con lo que dentro de dos años, en 2023, se celebrará el 270 aniversario de su inicio.

Más de dos mil hombres empiezan a trabajar en el término municipal de Ribas de Campos. Lamentablemente, al año siguiente, se paralizan los trabajos pues el Marques de la Ensenada cae en desgracia al ser acusado de traición a la corona. Como consecuencia de esto Antonio Ulloa dimite y Lemaur es cesado.

La construcción se reanuda en 1759, en Alar del Rey, comenzando con el Ramal del Norte a fin de unirse con la obras anteriormente realizadas en el Ramal de Campos. Los responsables de las obras cambian aunque un hermano de Ulloa se hace cargo de parte de las mismas.

Cuando había transcurrido un año desde la terminación de las obras reiniciadas se comienza a navegar entre Alar del Rey y Paredes de Nava y se inician las del Ramal de Sur hacia Valladolid.

La Guerra de la Independencia, las Guerras Carlistas, a lo que hay que sumar los destrozos ocasionados por las contiendas y los cambios de monarca obligan a paralizar la obras cerca de Dueñas.

Se acaba el dinero

En septiembre de 1828, el rey Fernando VII, viendo que las arcas públicas no eran capaces para continuar con el proyecto, dicta una Real Orden por la que se encomienda a una empresa privada llamada “Compañía del Canal de Castilla” para que las continúe.

Se conviene que esta empresa termine las obras en siete años y como contraprestación se le concede la explotación de los recursos durante ochenta años.

Los problemas de la posguerra y la inestabilidad política, impiden que se terminen en la fecha acordada. Ello obliga a redactar un nuevo convenio en el que se reduce el tiempo de explotación a setenta años, pero las obras no terminan hasta 1849, después de haber llegado al Pisuerga en Valladolid cuando reinaba Isabel II. Habían pasado casi cien años desde su inicio.

Datos técnicos

El cauce del Canal consta de tres ramales en forma de “Y” invertida, ya se dijo que el tramo que debía llegar a Segovia no se construyó

La sección es trapezoidal con una longitud de 207 km, Las anchuras y profundidades son variables dependiendo de los tramos, entre 11 y 22 metros de anchura y 1,80 a 3 metros la profundidad.

Para solucionar el desnivel de 150 metros que existe en todos los tramos, se construyeron 49 esclusas salvando las diferencias de cotas.

Estas esclusas eran en sus inicios ovaladas, también llamadas mitrales, por asemejarse a una mitra obispal. Posteriormente se hicieron las rectangulares, que fue el modelo elegido cuando se privatizaron las obras por ser más económica su construcción. Hay grupos de dos, de tres y cuatro esclusas.

En los momentos de más actividad constructiva llegaron a trabajar más de cuatro mil personas a la vez.

Su agua procede principalmente de los ríos Carrión y Pisuerga y otra cantidad del Pantano de Riaño.
 
 
 
 

Ramal                     Desde / hasta                                               km      esclusas    construcción
del Norte                Alar del Rey /Calahorra de Rivas              75,0            24            1759-1791
de Campos            Calahorra R. / Medina de Rioseco            78,0             7            1753-1849
del Sur                    El Serrón /Valladolid                                   54,0           18            1792-1835

Navegando

La “Compañía del Canal de Castilla”, además de la navegación explota la fuerza hidráulica, el regadío y la pesca.

En estos primeros años surcaban el canal más de 350 embarcaciones, mayoritariamente de propiedad privada y tiradas por caballerías desde los laterales del canal por unos caminos llamados de sirga, que era el nombre de las maromas con las que tiraban de las barcazas.

Parece que en un principio también se movieron a vela, pero se desechó esta modalidad por el inconveniente que suponía el paso por debajo de los puentes a causa del mástil.

Según recordaba Emiliano, el último barquero, había tres clases de barcazas, la Española, con dos mulas que tiraban de treinta y cinco toneladas; la Alemana que arrastraba cuarenta toneladas con tres mulas y la Francesa que transportaba cincuenta y cinco toneladas, también con tres mulas.

Se construyeron unos setenta puentes y acueductos, que debían dar cabida por debajo o por los laterales a los caminos de sirga para el paso de las caballerías.

Las principales mercancías transportadas hacia el norte eran trigo, harina y vino, que embarcaban en Santander principalmente hacia las colonias de América. De regreso las barcazas traían, camino del sur, azúcar, pescado o café.

La barcaza

Además de ser el instrumento de carga para el transporte, la barcaza era la vivienda de los barqueros y los muleros.

El tráfico estaba permitido solamente de sol a sol, así que era necesario parar por la noche cerca de las esclusas o en las dársenas. Esta circunstancia facilitaba unas buenas relaciones de amistad con las familias de los escluseros u operarios de los muelles, hecho propiciatorio para que se celebrasen muchas bodas.

Decadencia

La época de mayor esplendor es la década de 1850 a 1860, pero el canal solo llegaba hasta Alar del Rey, por lo que se tenía que seguir transportando las mercancías hasta Santander por vía terrestre..

Cuando llega la época del ferrocarril fue visto por el Canal como una ventaja para su desarrollo, ya que podría llegar de Alar del Rey a Santander evitando los caminos de montaña. Esta ilusión pronto se desvanecería.

Al construirse la línea férrea Valladolid-Alar del Rey, da al traste con las esperanzas que se habían hecho. Las vías iban en muchas ocasiones paralelas al propio Canal y al unir todos los tramos, se podía llegar desde Valladolid a Santander en mucho menos tiempo y a un coste muy inferior. A consecuencia de ello, el tráfico de mercancías quedó reducido a una tercera parte a partir de 1875.

Otros usos del agua

El Canal de Castilla y sus ramales derivados se usaron también para regar. En la actualidad aportan vida a casi cincuenta mil hectáreas de los secos campos castellanos, además de crear unos humedales en los que anidan muchas especies de aves y otra fauna.

La laguna de la Nava o Mar de Campos, que fue desecada en 1968, se ha recuperado y se ha convertido en uno de los humedales más importantes para la fauna dentro de la región.

Actualmente anidan 222 especies de aves, que es el 39% de las existentes en España. Desde las diferentes variedades de cernícalos, pasando por la avutarda, la primilla, el ánsar, todas han encontrado un lugar privilegiado para su conservación.

Otro uso importante desde el comienzo es el suministro de agua potable, que en la actualidad da de beber a más de cuatrocientas mil personas en las ciudades de Palencia y Valladolid, así como en gran parte de sus provincias.

Motor de desarrollo

Desde el principio se aprovechó la fuerza motriz para instalar molinos, batanes y diversos tipos de fábricas, así como astilleros que construían las barcazas para los transportes. Se ha considerado al Canal de Castilla motor, en gran parte, del despegar industrial de la Región.

Al concluir el plazo de la concesión a la empresa explotadora, la obra pasa al estado. En la actualidad lo gestiona la Confederación Hidrográfica del Duero.

De todos los nuevos asentamientos que se fundaron a lo largo del artificial curso de agua, Alar del Rey, es el único pueblo que ha perdurado.

Turismo

La navegación se abandonó en 1959 y su último barquero fue Emiliano Hinojal, que ya operaba con barcazas a motor y era hijo de un esclusero.

Además del riego y el suministro de agua a poblaciones se ha sumado ahora el turismo, especialmente después de que la Junta de Castilla y León declaró el Canal de Castilla Bien de Interés Cultural, en la categoría de Conjunto Histórico por Decreto de 13 de junio de 1991.

Las posibilidades de ocio son múltiples, desde gratificantes caminatas a pie, a caballo o en bicicleta, por sus margenes (los caminos de sirga) hasta otras más cómodas como los paseos en barco.

De hecho existen varias rutas de senderismo asimiladas a la Red Europea de Caminos; unas de Gran Recorrido (GR) y otras de pequeño recorrido (PR).

Para los que prefieran más de comodidad, existen una serie de barcos eléctricos, totalmente ecológicos, con nombres de ilustres personajes que tuvieron que ver con el Canal, realizando paseos con salidas desde distintos puntos geográficos.

Los barcos

HERRERA DE PISUERGA (Palencia) cuenta con el Barco “Marqués de la Ensenada” Tel. de Información y Reservas: 664 201 415

En MEDINA DE RIOSECO (Valladolid) el Barco “Antonio de Ulloa” Tel. de Información y Reservas: 983 701 923

VILLAUMBRALES (Palencia) tiene embarcaciones de 4-5 plazas, fines de semana Tel. de Información y Reservas: 672 284 110

En MELGAR DE FERNAMENTAL (Burgos) el Barco “San Carlos de Abánades” Tel. de Información y Reservas: 609 450 405

Por último, en FRÓMISTA (Palencia), el Barco “Juan de Homar” Tel. de Información y Reservas: 673 368 486

Naturalmente también podemos disfrutar de los molinos de harina restaurados, esclusas, restaurantes en algunas dársenas y de todo el ecosistema que se está potenciando por la Junta de Castilla y León y las diferentes diputaciones.

Sólo nos queda recomendar a nuestros lectores una visita activa a esta prodigiosa instalación, disfrutar también del entorno, la gastronomía y el contacto con el acogedor paisanaje.

Fuentes: Canal de Castilla, Prof. César Albiñana García-Quintana y otros

1 comentario en «CANAL DE CASTILLA – Navegando tierra adentro»

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